Mundo ficciónIniciar sesiónIMPERIO.
—Buenos días —escuché la voz de Tristán a mis espaldas, sentí que el cuerpo me temblaba como gelatina. Me giré para verlo con una hermosa sonrisa en los labios y mi corazón latió enloquecido.
—Buenos días, Tristán ¿Luciano? —pregunté, no me había acercado a él, por temor a la presencia de su amigo.
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