Una propuesta muy tentadora.
El ex Pakhan se encontraba leyendo un libro, él era un hombre al que le gustaba cultivarse además de saber de armas, negocios, y traficar.
— ¿Qué los trae a mi habitación a estas horas de la noche? No quiero decirlo, pero están muy sospechosos.
— Papá, vengo a hablar contigo sobre un tema importante. Cómo ya sabes, mi esposa Mayté, el bebé, y mi suegro sin lobos, y la diosa luna los ha favorecido con la inmortalidad, ellos nunca se enfermaran de nada.
— Si, lo sé, ese suertudo de Eduard, tiene mucha ventaja sobre mí como abuelo del bebé, me da una rabia, tendrá a mi nieto para siempre, mientras que yo en unos cuantos años voy a morir. Pero así es la ley de la vida humana, no hay nada que hacer.
— A decir verdad me cuesta mucho que ese día llegue, si yo siguieron siendo mortal, y te acompañará pronto en el suelo eterno, me sería mucho más sencillo. Lo que quiero decir es que si hay opciones, papá.
— ¿Qué quieres decir? — Preguntó el Pakhan maduro levantándose de su sillón.