Pakhan, vivirás por siempre.
El Alfa cambió el pañal de su hija, y también la cambió de ropa, después de eso la arrulló, la nena se quedó dormida profundamente, así el lobo volvió al sofá.
— Tengo mucho que aprender, no sé cómo le había el vampiro para cuidar de Dante. No sé nada de los cuidados que necesitan los cachorros.
(...)
Mientras tanto en la habitación de la loba, cuando ambos llegaban al clímax, dejó salir sus colmillos afilados para enterrarlos en el cuello del hombre ruso.
— ¡Espera...!
Fue todo lo