Los celos del rey de los vampiros.
El rostro de Siomara se puso más pálido aún, había llegado muy lejos en sus propósitos, y ahora no podía perderlo todo, tenía que convencer al Alfa de que no la dejara.
— Damiano, piensa bien las cosas, solo fue un exabrupto, te prometo que no volverá a pasar, me portaré bien y seguiré tus instrucciones, pero no canceles el compromiso, no me humilles de esa manera.
El rey estaba a punto de responderle cuando su beta entró para susurrarle algo al oído.
Juntos se encaminaron a la puerta,