Las hadas tienen una sorpresa para decir.
Cuando todos en el castillo despertaron, se encontraron con que los Alfas ya estaban de regreso.
La luna Elizabeth sintió la calidez del cuerpo de Damiano, entonces ella se abrazó más a él.
Cuando por fin la luna despertó, se quedó observando a su Alfa, él estaba realmente guapo esa mañana.
— ¿Cuánto tiempo más vas a mirar? Solo me fuí por unas horas, y parece que me extrañaste mucho.
— ¿Desde cuándo estás despierto?
— Hace poco, ¿Por qué, se te ofrece algo?
— ¿Cómo que podría