C75-SU PROPIO HIJO LO CURO.
C75-SU PROPIO HIJO LO CURO.
La escalerilla del avión descendió y Aslan bajó envuelto en un abrigo largo de lana negra con cuello de piel, guantes y botas diseñadas para soportar el invierno ruso; nada en él tembló, aunque la temperatura mordía la piel, y el cielo de San Petersburgo estaba teñido de un azul nocturno casi metálico, como si el hielo mismo oxigenara la atmósfera.
Abajo, tres Mercedes G-Class blindados esperaban con los motores encendidos, las luces blancas cortaban la oscuridad, y