C69-¡NO ME HAGAS ESTO!
Al día siguiente, a Anya le tomó unos segundos reconocer la habitación: no era la suya, era la de Rowan. El aire cargado de su aroma seguía impregnado en las sábanas, bajó la mirada y se encontró desnuda bajo las cobijas. Su corazón dio un vuelco al girar hacia un lado y ver que Rowan ya no estaba allí.
Se sentó despacio, con la mente hecha un caos.
No sabía qué sentir.
La pasión de la noche anterior la había arrastrado como una ola imposible de contener, porque cada vez