C64- LIBERAME.
C64- LIBERAME.
Esa misma noche, el departamento estaba en silencio. Arriba, muy arriba, la ciudad era un tapiz de luces lejanas. Aslan estaba sentado en un amplio sillón, sin camisa, con un pantalón de chándal bajo, mostrando los músculos relajados solo en apariencia. Porque una venda negra cubría sus ojos.
—Estoy intentando tener paciencia, lyubov moya —dijo, con una sonrisa ladeada que delataba lo difícil que le resultaba.
—Ten un poco más —respondió la voz de Isabella, dulce y cercana—. Ya casi.
Poco después se escuchó el taconeo de unos estiletes alejándose. Luego, regresando. El roce de una tela que no estaba ahí antes, Aslan inspiró despacio, porque cada sonido lo tensaba un poco más.
—Ya puedes quitarte la venda —dijo ella.
Aslan obedeció y cuando miró se quedó sin aliento.
Isabella estaba de pie frente a él, envuelta en un abrigo negro largo, ceñido al cuerpo, sus labios eran de un rojo carmesí decidido, sus piernas, enfundadas en medias de red, terminaban en esos estile