C43- ¿TIENE UNA AMANTE?
Aslan estaba de pie e Isabella estaba frente a la cama, junto a las maletas cerradas, recta, impecable, con el abrigo puesto y el rostro ya decidido. No parecía una mujer que se iba por impulso, sino alguien que había tomado una resolución hace horas y solo estaba cumpliéndola.
—Explícamelo —dijo él, sin alzar la voz—. Mírame y dime qué está pasando.
Ella levantó la vista, obligándose a no bajar la guardia. Sentía el pecho apretado, pero no dejó que se notara, porque si