C43- ¿TIENE UNA AMANTE?
Aslan estaba de pie e Isabella estaba frente a la cama, junto a las maletas cerradas, recta, impecable, con el abrigo puesto y el rostro ya decidido. No parecía una mujer que se iba por impulso, sino alguien que había tomado una resolución hace horas y solo estaba cumpliéndola.
—Explícamelo —dijo él, sin alzar la voz—. Mírame y dime qué está pasando.
Ella levantó la vista, obligándose a no bajar la guardia. Sentía el pecho apretado, pero no dejó que se notara, porque si dudaba, si se quebraba, no podría irse.
—No tengo nada que explicar, porque nada ha cambiado —respondió—. Esto fue un error.
Aslan frunció el ceño, como si no hubiera entendido bien.
—¿Un error?
—Sí —continuó ella, con una frialdad que le dolía incluso a sí misma—. Yo sigo con Damián y tú sigues con tu vida. Esto... —hizo un gesto breve, abarcándolo todo— fue solo un paréntesis.
Cada palabra le raspaba por dentro, pero apretó la mandíbula y siguió.
—No significó nada más de lo que fue. Ya el tra