40- AL BORDE DE LA CORDURA.
40- AL BORDE DE LA CORDURA.
El vapor envolvió el amplio baño de mármol, empañando los espejos y creando un mundo privado, húmedo y cálido. Bajo el chorro de agua caliente, Aslan tenía las manos enjabonadas recorriendo el cuerpo de Isabella con una meticulosidad que era a la vez posesiva y reverente.
Sus dedos se deslizaron por su espalda, sus hombros, su nuca tensa. Pero cuando bajó, pasando por la curva de sus nalgas y llegando al encuentro de sus muslos, Isabella contuvo el aliento y se enc