En el castillo Volkov, los prometidos daban un paseo por el enorme jardín, ellos estaban tomados de la mano bajo la luz de la luna que era testigo de su amor
— Supe que la abuela fue un poco dura con la modista, que le pidió que se dedicara únicamente a cocer tu vestido de novia
— Si... la abuela puede ser un poco persuasiva cuando quiere, además vimos las flores, el banquete, y la música, a ella no se le escapa ningún detalle
— A mi tampoco es por eso que... — el Alfa, se hincó en una