Elizabeth, se quejó de fuertes dolores en las caderas, el cachorro ya había anunciado que venía estuviesen preparados o no
— ¡Carajo, no puede ser, el lobezno ya viene, no tenemos nada aquí, vamos, cariño, te llevaré al hospital de la manada, ahí te van a atender!
— Alexander, ¿Por qué duele tanto? ¿es esto normal? — Eli, miraba a su Alfa, esperando una respuesta
— Si, dar a luz duele bastante, pero cuando el cachorro nazca valdrá la pena, subiré a traerte una muda de ropa, ya regreso