El Príncipe Sebastián después de galopar por un par de horas, llegó al Palacio y sin importar la hora, irrumpió en la habitación de su amigo
__ Vamos, levántate Marcus eres un desgraciado, me juraste que me esperarías despierto, _ le decía el Príncipe, mientras sacudía el hombro de su amigo para despertarlo
__ Oye, pero ¿Qué demonios te ocurre?, ¿acaso piensas matarme de un susto? _ le pregunto Marcus estrujándose los ojos, mientras trataba de sentarse en la cama
__ es mía, Marcus, mi hermos