El Rey Leónidas tuvo que morder sus labios, para no reír de las tontas y cursis palabras del tonto de su hijo, pero si estas le servirían para atraer su presa a la trampa, entonces él las aplaudiría y los motivaría a usarlas más seguido, así que aplaudió como una foca y todos voltearon a verlo con evidente desagrado, pero fueron ignorados por él, que solo querían seguir empujando los limites de la paciencia de su fuerte adversario
__ Yo apoyo a mi hijo, totalmente en ese juramento, así que cre