«¡¿Diez horas?!»
Cara gritó en su mente, aquello era mucho tiempo. Por el hecho de que no sabía si iba a poder controlarse, puesto que apenas podía aguantar diez minutos sin saltar sobre él como una posesa. ¿Cómo se supone que soportar su cercanía?
Cerró los ojos, al mismo tiempo que trataba de controlar su respiración. Creyendo que aquello iba a ayudarla, lo que era completamente imposible. Le habló muy cerca del oído y su cuerpo ya comenzaba a prepararse para él. La sangre comenzaba a hervir e