Capítulo 13.
-Tan bien como se me da volar. - Dije abrazando mi cuerpo. Tenía mucho frío, mis dientes habían comenzado a castañear minutos antes.
Él me miró fijamente hasta que le regresé la mirada.
-No he escuchado los pasos de nuestros perseguidores en kilómetros, pero eso quizá se deba a que tomamos algunos minutos de ventaja mientras se organizaban para seguir nuestro rastro. Es peligroso no seguirnos moviendo porque el ruido del agua es demasiado fuerte al estar tan cerca de esa cascada y me temo que