Continuación inmediata del capítulo anterior.
No, no… ¿Qué carajo…? Miró con un súbito horror al muchachito quien esbozaba una enorme sonrisa. De pronto, sintió la presencia de alguien a su lado y volteó, encontrándose a un señor de unos cuarenta y tantos que paseaba la mirada entre el chiquillo y él.
—¿Qué ocurre, Noam? —preguntó el hombre.
—Verás, papá, este chico tiene algo que decirte —Maldito mocoso malcriado. Ah, pero si de verdad pensaba en salirse con las suyas… —. Es un cliente regular