Layla temblaba, Matías le ofreció un vaso con agua, bebió un sorbo tratando de mojar su garganta para que salieran las palabras, Henry había desaparecido de un momento a otro pero estaba bien, podía derrumbarse tranquila y ser vulnerable frente a su primo sin tapujos. La castaña secó sus lágrimas una y otra y otra vez, pensando mil maneras de rescatar a sus pollitos de las manos de esa mala persona que se los había arrebatado.
—¿Dónde están? —preguntó acariciando la foto de ella abrazando a am