Abrió la puerta de golpe, se había sacado los tacones y corrido lo más rápido que su cansado cuerpo le permitió, el maldito auto se había quedado parado a mitad de camino, alguien lo había vaciado, no podía esperar a que llegara la ayuda por ellos, Layla corrió más de diez kilómetros hasta llegar a casa de su primo, su maquillaje se encontraba corrido y su ropa sucia, había tropezado y caído al suelo varías veces en su desespero. Henry la seguía de cerca, sin entender nada, sin saber el porqué