Henry no mostraba estar cagado por fuera pero por dentro le temblaba el corazón, su esposa sostenía un arma en su dirección y disparó a un lado deteniendo cualquier paso, tanto de él como de su mejor amigo, el grito asustado de los niños se oyó, se escondieron en un abrazo en el pecho de Lorenzo, el hombre no podía creer que una mujer como ella haya llegado hasta ese punto, secuestrar a dos inocentes niños para lograr algo que sería imposible, hasta este punto Henry le guardaba un inmenso cariñ