En cuanto llegamos a la comisaría, Aneliese nos esperaba fuera. Corrió hacia nosotros cuando nos vio, sin apenas esperar a que saliéramos del coche.
La abracé, sintiendo cómo sus brazos me rodeaban con fuerza. Tenía los ojos rojos, seguramente de llorar.
- ¿Qué coño ha pasado? - preguntó Gabe, justo cuando un coche se detuvo junto a nosotros y se apeó uno de sus abogados.
- Jai ha perdido la cabeza... - Ella trató de explicar, todavía nervioso.
- ¿Qué hizo, Aneliese? - Ya podía sentir mi corazó