- Isabelle vendrá con nosotros. Los dos sois mayores de edad y habéis tomado vuestras propias decisiones. No les debemos ninguna explicación. - Rose fue clara en la defensa de su marido.
- No quiero ir... - suplicó Isabelle, mirándome.
Tal vez debería pedirle a Gabe que deje que mi hermana se mude con nosotros. Cada vez confiaba menos en mi padre. Hasta el día anterior no había tenido ni un noriano y había tenido que vivir con un desconocido, que hasta entonces ni siquiera había sabido que era