No, no fue así. Rita e Isabelle eran simplemente mis hermanas y de todos los problemas por los que pasamos a lo largo de nuestras vidas, la falta de amor no fue uno de ellos.
Ambos me abrazaron y esta vez no me derrumbé, tratando de ser fuerte.
- ¿Cómo... ¿Has acabado aquí? - preguntó Rita.
- Me pidió que viniera... A cenar los dos solos... - Sonreí, recordando lo emocionado que estaba mi padre... Comeríamos pescado y patatas fritas, como en los viejos tiempos...
- ¿Cómo murió? - preguntó Isabe