Mientras caminaba hacia la orilla del lago, con ella aún pegada a mi cuerpo, agarrada con fuerza, confiando en que nunca dejaría que se ahogara, me sentía bien de alguna manera. La presencia de Olivia hacía que los días pasaran más rápido y fueran menos tristes o aburridos. Desde que ella había entrado en mi vida, todo había dado un vuelco. Incluso consiguió que me perdiera una de las reuniones más importantes del año, porque había contratado a chicos de compañía para mi casa.
Sin embargo, sabí