Estaba prácticamente ciego de odio. Cogí a Olivia y me la eché al hombro, llevándomela de allí a un lugar que no sabía dónde. Lo único que quería era esconderla de todo el mundo... Y esconderme con ella, después de toda la vergüenza que me había hecho pasar.
Chuchu guiaba el camino, con la barbilla apoyada en mi espalda mientras yo movía el cuerpo por el sendero. No parecía nada alterada por la situación.
Lo leí en la puerta de la SALA DEL CAFÉ y, cuando la abrí, me encontré con dos mujeres que