Volver a estar en un Ferrari con Jorel no me traía buenos recuerdos. Aunque seguía vivo, el último viaje en ascensor que había hecho con él había sido un susto.
- ¿Has... ¿Beber? - me oí preguntar, con aprensión.
- No... ¡Claro que no! - No volveré a cometer el mismo error, no te preocupes.
Recordé que Gabe había comentado que su hermano era un borracho adicto al juego, y yo no era tan estúpida como para saber que cualquier tipo de adicción no se acaba de la noche a la mañana. Aun así, si Jorel