El trayecto de regreso en el Maybach transcurrió con una calma extraña después de todo lo ocurrido en el hospital. Las luces de la ciudad se reflejaban sobre el asfalto mojado mientras nos adentrábamos poco a poco en las calles residenciales que conducían a la propiedad. Sebastian mantenía una mano sobre el volante y la otra junto a la mía, entrelazando nuestros dedos de vez en cuando como si quisiera recordarme que seguía allí. Su pulgar recorría distraídamente el dorso de mi mano, y aquel ges