El sonido de la cerradura me arrancó de golpe de mis pensamientos. Sebastian estaba entrando.
Apagué el monitor rápidamente y retiré la cinta del reproductor, obligándome a mantener la calma a pesar del caos que acababa de abrirse frente a mí. No podía detenerme a analizar lo que había visto; en ese momento solo existía una prioridad: impedir que Sebastian encontrara aquella grabación sobre la mesa. Abrí el joyero de nogal donde guardaba algunas de mis pertenencias más personales y oculté la ci