Sentí que pasó toda una eternidad, pero en realidad solo habían transcurrido un par de días cuando Vanda entró a mi habitación y me informó de la cena que tendría con Ambrose, su señor, a la siguiente noche. En esta habitación tan lúgubre no se sabe cuándo es de día y cuándo es de noche, por lo que pude entrar en tiempo cuando ella lo mencionó.
«¿Cuántos días he estado aquí encerrada?», no dejaba de hacerme la misma pregunta cada instante del día.
¿Podré tener oportunidad alguna de escapar y sa