No pudo decir lo que estaba pensando, ya que mi padre llegó y mi madre se colgó de su cuello, dándole un beso que le robó hasta el aliento y me sacó una sonrisa. Permanecieron abrazados por largos minutos, solo existiendo ellos y nadie más en este mundo. Ahora los entiendo, si tuviera que irme lejos de Wyatt, nadie más que él me importaría.
—Si sigues besándome de esa manera, tendré que arrancarte la ropa ahora mismo aquí. Lo malo es que tenemos mucha audiencia, mi reina —mi padre soltó en tono