Horas más tarde
—¿Le pediste que se casara contigo?—preguntó Owen, arqueando una ceja mientras Jacob se dejaba caer en la cama con un dramático gemido.
Jacob cubrió su rostro con el brazo, como si intentara esconderse de la realidad.
—Iba solo a invitarla a salir, pero… empezamos a hablar del auto, el viento le jugaba con el pelo, y luego citó a Milano… y algo en mí simplemente… ¡pum!—hizo un gesto explosivo con las manos—. ¡Exploté como un volcán de romanticismo barato.!
Owen se inclinó so