Marina
NO. NO. NO.
Dios por favor, si en verdad me consideras tu hija, es el momento de darme una mano y no permitir que el ogro de Salvador me encuentre así.
No va a dejarlo pasar, no me a hacer otra cosa que humillarme, más de lo que ya lo estoy haciendo yoEl pánico me invade cuando escucho los pasos acercándose.
Estoy atrapada.
Intento liberarme con desesperación, pero el maldito clavo de la ventana sigue sosteniendo mi uniforme como si fuera una m*****a trampa.
Entre más me muevo, puedo s