Cocinar.
Por primera vez en días, me siento en mi elemento.
Tengo la cocina para mí, el control total sobre lo que se prepara. Los asistentes me siguen el ritmo, algunos cortando, otros organizando, y por primera vez en este maldito infierno, nadie me está mirando con desprecio ni ordenándome que me calle.
—Pon los aperitivos en la bandeja más grande.
—Ese vino es para maridar con el segundo plato, no con la entrada.
—No sirvas todavía la salsa, quiero que mantenga su textura perfecta.
Mis órden