Marina
El sonido de la tetera silbando me sobresalta y la apago enseguida. Estoy nerviosa. No debería estarlo, pero lo estoy.
David ya está en camino, Clara me avisó que salió hace unos minutos y no sé cómo me siento al respecto. Parte de mí quiere saber qué ha descubierto, pero la otra teme escuchar respuestas que no está lista para procesar.
Me paso las manos por la cara y suspiro. Estoy en la cocina, removiendo la cuchara en mi café sin propósito alguno, cuando escucho unos golpes en la puert