Capítulo 37.
Drago:
Londres.
Desperté después de escuchar la alarma, estiré un poco mi cuerpo para ponerme de pie e ir hacia la cocina para encender la cafetera, es lo único que hay en mi estómago en todo el día.
La rutina de todos los días se basa en ir a trabajar en aquel puerto, es lo único que puedo hacer, qué me distrae un poco de lo miserable que es mi vida.
Estaba agotado, pero debía trabajar si quería vivir, no tengo nada más que perder, ya lo he perdido todo.
He estado pensando en regresar pero no