Epílogo.
Años después.
Drago:
Todos los presentes en el restaurante aplaudían emocionados por el espectáculo que acababa de pasar, yo estaba tratando de procesarlo y luchando contra mi instinto de querer asesinarlo en este maldito momento.
—Drago ¿podrías dejar de ver al pobre hombre asi? —Samantha me susurró.
—Me importa una mierda si se incomoda ¿como puede venir asi como asi a llevarse a mi hija?
—Drago, Danna tiene veinticinco años ya —me miro mal—, es normal que quiera casarse. Está enamorada.