DANNA:
Tan cerca y a la vez tan lejos. Mi hermano, postrado en esa cama, dentro de esa sombría y lejana habitación, y aunque estoy a solo unos pasos y su cuerpo está ahí, hay un abismo de distancia entre nosotros.
—No quiero —digo con la mirada pérdida en el frío y obscuro pasillo que está a menos de seis metros.
—Supuse que ya habíamos hablado de esto.
Y sí, ya lo habíamos hablado. Me dijo cobarde y luego me hizo revivir aquellos tormentosos momentos.
Siento que mi pecho duele, mis lágrimas am