Scarlett Valenti.
Después de llenar de besos a Liam a modo de despedida, bajé corriendo las escaleras y salí de la mansión como si el diablo me estuviera persiguiendo para robarme el alma. Sabía que Andruw estaba enojado y no quería seguir tentando mi suerte haciéndolo esperar.
— Lo siento, lo siento... Ya estoy aquí — me apresuré a decir cuando llegué junto al auto.
— Buenos días, señora — me recibió el chófer con una gran sonrisa, claramente divertido, probablemente por el contraste que Andru