Scarlett Valenti.
Noté el momento exacto en que Andruw se quebró.
No fue un cambio grande ni un llanto desgarrado, simplemente sus ojos se suavizaron, sus hombros bajaron apenas un par de centímetros y su mano voló hasta su cabeza, dándole leves jalones mientras lo despeinaba. Era un gesto tan humano, tan vulnerable, que por un instante olvidé que estábamos en medio de una tormenta que amenazaba con devorarnos a todos.
— No sé cómo sentirme con todo esto — dijo, y su voz era apenas un susurro