Andruw Di'Marco.
El sonido de las risas y el chapoteo del agua me recibieron antes de que siquiera cruzara la puerta que daba al área de la piscina.
El sol de la tarde se reflejaba en la superficie del agua, creando destellos que bailaban sobre las paredes de la mansión. El ambiente era casi idílico, una burbuja de normalidad en medio del caos que nos rodeaba.
Pero cuando llegué al borde de la piscina, me detuve en seco. La escena que tenía frente a mí era tan absurda que por un instante olvid