Andruw Di'Marco.
No esperaba que los periodistas aún estuvieran apostados en la entrada de la clínica. Pensé que con todo lo que se reveló de Melissa y sus engaños, la ola mediática se habría calmado al menos un poco. Pero no. Ellos seguían ahí, como carroñeros esperando un error para poder devorarnos.
La mañana era fresca, pero la energía que emanaba de aquella multitud era febril, casi asfixiante. Los flashes parpadeaban como tormenta eléctrica, y los gritos de los periodistas se mezclaban e