Scarlett Valenti.
La tensión en el ambiente lo hacía casi irrespirable. El aire del pasillo se había transformado en una densa bruma de pólvora invisible y adrenalina pura. El miedo de los presentes se mezclaba de forma tangible con la expectativa, flotando en el espacio como una pregunta silenciosa de la que todos temían la respuesta: ¿se convertiría el Di'Marco Health Institute, el centro médico más prestigioso del país, en el escenario improvisado de una masacre?
Nadie se atrevía a parpadea