Andruw Di'Marco.
Parecía que cada maldito semáforo en nuestro camino cambiaba a rojo en el momento exacto en que pasábamos frente a él, obligándonos a detenernos por lo que se sentía como una jodida eternidad.
La cuenta regresiva brillando en la pantalla de mi celular no dejaba de correr, aumentando mi desesperación con cada segundo que pasaba, mientras que, con el teléfono de Adrián, no dejaba de marcar el número de Elizabeth.
Cada llamada que no conectaba, que no obtenía respuesta, era un cla