Quince años después.
La Hacienda Los Olivos ya no era solo una propiedad. Se había convertido en un símbolo.
Los olivares se extendían como un mar plateado bajo el sol andaluz, más frondosos y productivos que nunca. La escuela fundada por Magdalena tenía ya tres edificios y más de ciento cincuenta alumnos. Las mujeres de la zona administraban cooperativas de aceite y vino, y el nombre Montalbán de la Torre era sinónimo de justicia y progreso en toda la región.
Magdalena, con cincuenta y tres añ