LOIS
No sé cómo llegué aquí. Mis pies me trajeron, huyendo, siempre huyendo, como si correr pudiera borrar lo que soy. El bosque se abrió hace rato, y ahora el aire es diferente, más pesado, dulce, como si alguien hubiera derramado miel sobre la tierra. Estoy en un lugar que no conozco. El territorio prohibido, supongo, aunque nunca lo he visto en los mapas de la manada. Nadie habla de él. Nadie viene. Mucho menos yo, una omega.
Y yo, estúpida, débil, pensé que aquí podría esconderme. Que aquí