Capítulo 31: Estresante.
Elizabeth temblaba ante la simple pregunta de Santiago, preguntándose cómo podía afectarle tanto una simple interacción.
«Te amo, Santiago. Realmente te amo» pensó para sí misma, sintiendo un nudo en la garganta por tener que ocultar sus sentimientos. Deseaba desesperadamente que él la besara, pero sabía que debía mantener las apariencias.
—¿Eli, estás bien? —preguntó Cristian, notando la angustia en los ojos de Elizabeth.
—Sí, Cristian, estoy bien. Santiago me preguntó si me había acostado con