Santiago caminó lentamente hacia el departamento de Elizabeth, inmerso en sus pensamientos. Al entrar, el ambiente cálido y acogedor de la sala lo invitó a sentarse en el cómodo sofá de cuero. Sus ojos se posaron en una fotografía enmarcada que descansaba sobre la mesita de café. En ella, Elizabeth sonreía radiante junto a su hermano Juanito. La imagen transmitía una conexión especial entre ellos, reflejando la complicidad y el cariño que se tenían.
Mientras Santiago admiraba la foto, Elizabeth,