Como si le hubieran tirado un balde de agua helada, Alain abrió los ojos de par en par.
Corrió hacia Juliette y la agarró de los hombros con fuerza.
—¿Qué dijiste? ¿Tú también estabas ahí el día que se murieron mis padres ?
Juliette se quedó de piedra, sin saber qué hacer ante el reclamo de Alain.
Yo saqué el celular y le mostré la foto.
—Mira por tu cuenta.
Alain, cuando vio a sus padres en la imagen, se largó a llorar como nunca antes.
Pero lo que más lo dejó tieso fue la silueta negra que apa