Natasha
Saliendo a trompicones por la puerta, me aseguro de estar lejos de la ventana y de la multitud boquiabierta antes de agarrarme a la pared y doblarme en dos. Mi mano libre se extiende sobre mi pecho mientras respiro frenéticamente, intentando controlar el pánico creciente.
Escucho a Brenda y Sandy irrumpir en la calle detrás de mí, corriendo a mi lado.
—Esa zorra —sisea Brenda, con la ira palpable. No hago caso a su diatriba.
Cierro los ojos mientras me invaden oleadas de mareo. Esta noc