Natasha
La cabeza de Marcos aparece por la puerta. Su expresión es contraída mientras se frota la frente frenéticamente.
"Lo enviaré directamente", le digo, haciéndole señas para que entre.
Entra y se deja caer en la silla frente a mi escritorio. Todo su cuerpo rezuma tensión, incluida la vena que le late con fuerza en la frente.
Dejo el teléfono y me inclino hacia delante, apoyando mis antebrazos sobre el escritorio.
"El asistente personal de Callahan", digo sonriendo.
Estamos tan cerca que pu